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Ambos son eficaces, en estudios comparados
frente a esteroides tópicos. En tres estudios de
buena calidad, tacrolimus fue más eficaz que pimecrolimus,
tanto en adultos como en niños. Lo ideal sería
su uso en monoterapia, aunque también pueden combinarse
con otros tratamientos.
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La tolerancia de ambos es similar.
Los efectos secundarios más frecuentes consistieron
en quemazón, prurito y eritema en la zona de la
aplicación, de carácter transitorio. Ninguno
de los dos se absorbe significativamente de forma sistémica.
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Se ha observado que los inmunomoduladores
tópicos pueden producir un pequeño incremento
en la frecuencia de enfermedades virales durante periodos
cortos de tiempo. Un reciente estudio en 466 niños
con dermatitis atópica moderada o severa que utilizaron
tacrolimus 0,1% o 0,03% de manera intermitente o continua
durante al menos 1 año ha demostrado buena tolerancia,
sin aumento de la incidencia de infecciones ni cáncer.
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En varios estudios realizados con tacrolimus
a largo plazo, aplicado tanto de forma continua como intermitente,
se demostró la ausencia de supresión de
la síntesis de colágeno, evitando así
la atrofia de la piel.